Estimados paisanos: Reaparezco después de una pequeña ausencia, involuntaria, desde luego, pero las necesidades en la tarecua han estado a la orden del día. Sin embargo, me le escapé un rato a la PGR para compartir con ustedes un poco más de algunas de nuestras cosas. Mi tío Marcelo Pineda, el que tiene la botica en Zirándaro, escribió una especie de anecdotario a partir de 1949, año en el que nació su hijo Orlando.
Debido a que me parece interesante este documento, transcribo algunos de los eventos que aparecen aquí, en el trabajo que denominó Memorias de Zirándaro de los Chávez. 1949 abril 25: Se iniciaron los trabajos para la construcción con tabique del Corral de los Toros, por iniciativa de la H. Junta Patriótica, integrada por: Bolívar Gaona (presidente), Pablo Ortuño (vicepresidente), Teobaldo González (secretario), Augusto Jaimes (tesorero) y Marcelo Pineda (subtesorero). Diciembre 31: Siendo Presidente Municipal el señor Alfonso Gaona y Gobernador el general Leyva Mancilla, fue inaugurado el servicio telefónico estatal entre Zirándaro, Coyuca y puntos intermedios. El aparato se instaló en la presidencia municipal. 1950 Abril 30: Arribó a Zirándaro el gobernador Baltazar Leyva Mancilla para inaugurar la brecha Coyuca- Zirándaro, se reunieron dos mil pesos para la construcción de un puente sobre el Río del Oro. Septiembre 20: Quedó constituida la Sociedad de Padres de Familia, de la que fue presidente Geminiano Pineda, secretario Silvestre García y tesorero Marcelo Pineda. Octubre 3: Se comenzó el acarreo de material para iniciar la construcción del puente sobre el Río del Oro. Octubre 29: Arribó al pueblo el candidato único al gobierno del estado, Alejandro Gómez Maganda, quien prometió ayuda para la construcción del puente y la pavimentación de la carretera Zirándaro- Coyuca. Diciembre 3: Se inauguró el servicio telefónico entre Zirándaro y Ciriquicho. 1951 Enero 1°: Tomaron posesión las nuevas autoridades municipales: Geminiano Pineda (presidente), Marcelo Pineda (síndico) y regidores: Albino Macedo, Efraín Ochoa, Daniel Damián, Manuel Pineda y Ramiro Mendoza. 1953 Abril 16: Recibió la presidencia el profesor Teobaldo González por 10 días, en lugar de José Bermúdez. Mayo 21: Llegó el ingeniero Nieto a medir la corriente del Río del Oro en un tiempo que se secó, para complementar los estudios de la presa. Junio 4: Se despidió de Zirándaro el padre Pedro Jaimes (padre Pedrito). Junio 25. Actuó la compañía de teatro de Fausto Morones. Agosto 3: El licenciado Salvador Pineda Pineda fue nombrado magistrado del Tribunal Fiscal por el presidente Adolfo Ruiz Cortines. Agosto 21: Llegaron los ingenieros Pérez Ávalos, Cervantes y Sandoval de la Secretaría de Recursos Hidráulicos para hablar sobre los próximos trabajos de la presa. Diciembre 15: Se hizo la primera raya de peones de la presa por una suma de 10 mil pesos. Diciembre 17: Llegó la planta de luz a Zirándaro. Diciembre 19: El general Lázaro Cárdenas se dirigió al Campo de Aviación y pidió que se construyera una cerca que lo delimitara.
Afortunadamente, a lo largo de nuestra breve historia han surgido paisanos que han emprendido la grata labor de escribir acerca de todo lo nuestro en este bello Estado de Guerrero. Se han dado grandes músicos, tengo el inmerecido privilegio de descender de uno de ellos, tal vez el más grande, Isaías Salmerón, de quien se han olvidado un tanto a la hora de dar a cada quien lo suyo. Igualmente, enormes escritores han sacudido nuestras emociones con su narrativa sobre los aspectos de nuestra cotidianidad, que a la distancia, en el tiempo y en la lejanía física del terruño, adquiere tonos de magia, de dulce nostalgia y felicidad indescriptible. En tal sentido, esos seres dotados de talento han trascendido su época y circunstancia y ya forman parte del inventario de lo clásico guerrerense, de eso que a todos gusta y hermana; eso que enorgullece e invita a decir ¡yo también soy de Guerrero! Esto que pretendía ser una nota introductoria amenazó en convertirse en divagaciones de aprendiz de escritor, pero afortunadamente corrijo y voy a lo que quería expresar. Nuestros escritores le han rendido homenaje a la belleza de nuestras mujeres, a la lealtad y valentía del hombre guerrerense, a la tierra y sus atractivos, al candente sol y a diversos tópicos que tienen por objeto redescubrirnos y hermanarnos en un abrazo más estrecho, haciéndonos conscientes de nuestras ilustres raíces, de nuestro glorioso pasado y de nuestro promisorio futuro. Muchos temas pues se han abordado y uno de los que no se han tocado es el relativo a los apodos y en Zirándaro es un tema obligado, por su variedad y originalidad. El apodo, en algunos casos, es el signo más distintivo de nuestros coterráneos, a grado tal que muchos ignoramos el nombre y algunos de los que tienen apodo prefieren éste al nombre, caso concreto el de "La Picona", que prefiere mil veces que le digan así y no que le griten ¡Antonia! Predominan aquellos apodos relativos a los animales, así pues, encontramos a El Perro, La Chiva, El Caballo, El Coyote, La Gallina, La Polla, El Pájaro, El Toro y los regionalísimos: Cuinique, Cure, Puneche, Chanano, Cuche, Chulillo, etc. También hay apodos de colores: El Prieto, El Verde, El Colorado y El Guaco. Los elegantes: El Catrín y El Pachuco. El real: La Princesa. Los referentes a algo muy nuestro: El Pilinque, El Pitire, El Huchepo, La Toquere, La Soricua y La Tecata. Los relativos a las protuberancias físicas: La Picona, El Picón, El Buchacón, El Bocón, El Cabezón, El Joronche, El Picos, Los Percherones. Los alusivos a los juguetes: La Muñeca, La Mona y La Barbie. El agringado: Chis Güis. Los más valiosos: El Billete, El Dólar y Güeras. Los originales: La Cuernacha, La Cuquilla, El Quince, El Talín, El Plato, El Marihuano, La Sinfonola. El despectivo: El Indio. Los Insólitos: El Pishire, El Puito, Tajumba, El Cuircho, etc., y, entre otros, el grosero: El Puto. Los mexicanísimos: El Charro y El Mariachi y los complementarios: El Cerillo y El Cigarro. Como puede apreciarse, hay de todo, como en botica y fueron varios los botones de muestra. Reconozco lo limitado de esta obra y agradezco profundamente el apoyo brindado para tal efecto a Roberto Pineda, Lelus, Margarita Aguilar y Albino Macedo. Aclaro que en algunos casos existe más de una versión y, en otros, no se pudo consultar a los que sabían el origen de los apodos. Ofrezco una amplia disculpa a todos aquellos que pudieran sentirse ofendidos al ser mencionados aquí, nunca tuve el propósito de lastimarlos, únicamente pretendí retratarnos un poquito más y aportar algo del conocimiento de nosotros y de lo nuestro. Finalmente, cabe decir que muchos de los apodos han sido la única herencia que algunos padres les dejaron a sus hijos y que muchos de esos apodos se han repetido en otras personas más actuales, pero yo me basé en los originales.