Chaflán, El (Héctor Fernando Núñez García). Había un personaje de una revista con quien el chistoso Nando se parecía muchísimo y que se llamaba El Chaflán, por eso le apodaron de esa manera. Chanano (Servando Pineda Pineda). En este caso, más que de un apodo se trata de un diminutivo de Servando.
Chancleta, La (Mario Luis Pineda). Cuando Mario Luis estudiaba la secundaria en Huetamo se aficionó demasiado al alcohol y sus amigos de entonces le decían que tomaba mucho, que si lo seguía haciendo iba a terminar como una chancleta tirada en el suelo.
Chanina, La (Rafael Mendoza). Este apodo es obra de don Isaías Damían, hermano de "La Cuquilla", ya que don Rafa, cuando era guache, trabajaba en el barco y, por lo mismo, estaba muy requemado, además de ser pequeño. Así pues, por su color y tamaño le pusieron "La Chanina", igual que las avispas prietas.
Chapa, El (Daniel Damián Bermúdez). Cuando era niño, Daniel estaba muy chaparro y fue por eso que le comenzaron a decir "El Chapa".
Che, El (José Manuel Ochoa León). Cuando nació el simpático José Manuel, allá por los años setenta, estaba muy de moda la figura del doctor Ernesto Guevara de la Serna, mejor conocido como El Che Guevara y don Virgilio pensó en ponerle a su hijo, Che, pero su esposa se opuso y finalmente le pusieron José Manuel, aunque don Virgilio siempre le dijo: Che.
Chiquihuite, El (Samuel García). Se le apodó de esa manera porque estaba chaparro como un chiquihuite.
Chis güis, El (José Luis Santana Bermúdez). Este es un buen ejemplo de cómo se descomponen los apodos originales en nuestro pueblo. A Pepe le empezaron a decir Zanate, por el color moreno de su piel, luego se lo cambiaron a Chicuaro, de ahí Chiscuaro, posteriormente sólo Chis y al final Chis güis.
Chocho, El (Alberto Pineda Sánchez). Le pusieron así por grandote, por chochote.
Chulillo, El (Bruno Damián). Fue apodado de esta manera porque cuando era guache y en la época de los pronunciados, se quería esconder en la iglesia, pero no lo dejaban entrar por temor a que fuera acompañado de alguno de los rebeldes, a lo que él les decía que se lo permitieran, que iba "cholillo" (solito). Y desde entonces le dijeron así. Existe otra versión y se dice que su apodo derivó al gran tamaño de su cabeza, igual que el pescado denominado Chulillo. Además, pasó a la posteridad zirandarense por su famosa frase: ¡Viva Zirándaro! cuando se emborrachaba y marchaba como soldado.
Chulo, El (Manuel Pineda). Este es un apodo familiar, ya que cuando Manuel era chico y lo mandaban por algo le decían: ¡Ándale chulo!