¡Así es mi tierra señores!
santuario donde se elevan las Saibas.
Paraíso escogido donde redoblan los sones,
y al son que toque el arrastre rima la danza,
y al golpe de los tacones retumba la tabla,
donde se templan los buenos bailadores.
¡Échenme un son arrebatado!
para levantar polvareda,
que sea el Pedro Pineda,
que es el que más he bailado,
que me traigan un curado
de Zihuaquio con limón,
que me toque Salmerón,
para bailar zapateado.
No sólo se baila el son,
también el gusto es bailado,
es bonito redoblado,
al son que llevan los aros.
pero es gusto del zapateado
que sólo baile el mejor.
Redoblar cuesta trabajo
no cualquiera lo domina,
el que sabe llevar el paso,
puede aguantar la tarima,
pero el que sabe adornarlo,
ese si baila con mi hija.
tierra de bailadores
donde se sabe adornar el son,
aquí estuvo Salmerón
por eso son los mejores,
y dicen los trovadores...
para Zirándaro voy.
También Albino Macedo
fue bueno como el mejor
discípulo de Salmerón,
del cual aprendió su credo,
tocaba el gusto y el son
con delicia y con esmero.
Compuso Zirandareña,
un gusto para bailar,
pero solía tocar,
la india y la malagueña,
coplas para recordar
que ahora ya no se enseñan.
Marcelino Gaona y Natalio Rodríguez
fueron otros violinistas que levantaron pasión,
así como Pedro Antúnez que era una maravilla,
que le tupían al son, no tanto como Salmerón,
pero salían a la orilla...
Los Tecuches levantaron bancos pesados
tocando la malagueña y la del india del alma,
en toda Tierra Caliente fueron renombrados,
que siempre los bailadores hacían rugir la tabla,
los recuerda con cariño la gente del zapateado.
Que toquen la tortolita y el son de Pedro Pineda,
que se escuche la tamborita
hasta el arroyo de Chuasharo,
que va a venir Tata Lázaro,
a la casa de Pachita,
ya prevengan la tablita
y mezcal para los macaros.
Ya no hay música de arrastre
sólo quedan los Cirianes,
aunque están un poco huaches,
son buenos como Tecuanes,
sólo que no usan huaraches,
pero se ponen gabanes.
Son tan buenos como ninguno,
y no se dejan ver entre la gente,
como dijo Pancho Bruno,
solo tocan caseramente,
no reciben pago alguno
a menos que les enseñen los billetes.
Eso si comen como cuches,
ese pequeño defecto tienen,
desde pinzanes hasta tecuches,
ya que nadie los mantiene,
solo tocar los entretiene
que les ha crecido el buche.
¡Así es mi tierra señores!
orgullo de la región.
Raza de bailadores
que redobla bien el son
y adorna el gusto a tacón,
porque aquí bajan los sones.