JAVIER PINEDA




ALFONSO MOLINA ALVEAR, 

​ENORME FUTBOLISTA Y MEJOR SER HUMANO.Octubre 19 de 2012.Ayer recibí la triste noticia de la muerte repentina de mi primo y amigo Alfonso Molina Alvear. Cuando me la dijeron me resistí a creerla, así que le llamé a Rosa, su esposa, con la íntima esperanza de que no fuera cierto. Sin embargo, la voz llorosa de ella me confirmó el terrible suceso, desde el momento en que contestó la llamada.Ponchito y yo somos primos y tuve el enorme privilegio de convivir bastante con él. Fuimos compañeros de trabajo durante casi nueve años y más tiempo socios en distintos equipos de futbol.A mí siempre me mostró la mejor de sus facetas como ser humano. Era muy trabajador, inteligente, honesto, alegre, pícaro, divertido, amable, respetuoso, juguetón, solidario, eficiente y muchos adjetivos más que lo hicieron un ser humano extraordinario y un empleado de los más calificados.Como futbolista es de los mejores que me tocó conocer, siempre estuvo en mi cuadro ideal. Además, fue un jugador muy longevo, mantuvo muchísimos años un nivel muy alto de competencia. Era sumamente habilidoso, resultaba muy complicado despojarlo del balón, incluso como compañero, te lo prestaba sólo cuando no le quedaba de otra. Por lo mismo, sus goles, generalmente, estaban dotados de gran belleza. Él y Martín conformaron una dupla letal, imparable, inolvidable.Jugar con Alfonso era muy fácil, simplemente le dabas el balón y el resto lo hacía él. En términos generales siempre entregó buenas cuentas.Los años le cobraron factura, como a todos, pero su clase futbolística mayúscula y su capacidad todavía imperante, lo impulsaron a continuar jugando, aunque en otra posición. Dejó el extremo derecho y se hizo líbero, donde también lució enormidades, pese a que nos pusiera a temblar cada vez que salía driblando desde el área chica, pocas veces se equivocó en sus nuevas funciones.La vida fue difícil para Ponchito. Sufrió la muerte de su papá, de su hermano Alejandro, de su yerno, pero, sobre todo, la de Beto su hijo. Cuando ocurrió el deceso de éste, me dijo:- Primo, yo estaba preparado para la muerte de mis papás, de mis hermanos y de mi esposa, pero que se te muera un hijo es lo peor que te puede ocurrir, contra ese dolor no hay remedio. Creo que tenía toda la razón, la muerte de un hijo debe ser una herida lacerante y punzante por el resto de la vida, aceptas pero no olvidas.Le envío un abrazo cariñoso a mi tía Chela, a mis primas y primos, a Rosa, a Alfonso hijo, a Óscar Zuriel y un beso a Lucero. Espero que en el recuerdo de Alfonso prevalezcan sus actos positivos y que nunca lo olviden.Estoy para servirles.Por fortuna, tuve la suerte de verlo el 15 de septiembre, en la cancha de futbol de Zirándaro, dónde más. Le di un abrazo, sin imaginarme que era el último. De haber sabido lo que iba a ocurrir, le hubiera impedido que se fuera, lo habría retenido para que estuviera muchos años más con nosotros.Ponchito murió como el futbolista excepcional que fue. No terminó su último partido, un infarto fulminante lo impidió. Lo sacaron de la cancha contra su voluntad, sé que quería continuar.Ante la terrible noticia, mis mecanismos de defensa se activaron y me impulsan a creer que Alfonso no murió, simplemente que pidió su cambio y que se fue de avanzada a otra dimensión, a sentar las bases para formar un nuevo equipo con los que ya están allá y con los que vayan llegando.Allá nos vemos primo.Así se ven las cosas desde mi cancha, con profunda tristeza. 


 ISAÍAS SALMERÓN, GENIO INMORTAL DE LA MÚSICA EN TIERRA CALIENTE 

Javier Pineda Bruno. El martes 3 de abril de 2007 tuve la oportunidad de conocer al señor Rigoberto Salmerón García, quien es, al igual que yo, nieto de José Isaías Salmerón Pastenes, el virtuoso violinista originario de Tlapehuala. Rigo, es hermano de J. Guadalupe, Hugo y Juan, hijos de Filiberto Salmerón Apolinar, sobrino de Isaías Salmerón; los hermanos integran actualmente el grupo denominado Los Salmerón, y ejecutan gustos y sones calentanos. Rigo, J. Guadalupe y Hugo son, además de músicos, compositores. Desde que se tiene noticia, la familia Salmerón de Tlapehuala se ha dedicado a la interpretación y composición musical. De 1815 a 2000, han transcurrido seis generaciones de esta dinastía de grandes músicos. Ely, representante de la quinta generación e hija de Hugo, es estudiante de la Escuela Nacional de Música, toca el salterio, guitarra, bajo eléctrico, requinto jarocho, aprende saxofón, violín y piano, lee música y es integrante de los grupos Psiqueson, Los Arrieros y La Yerbabuena. Los Salmerón se han presentado en diversos foros del país, como: Plaza Loreto, el Zócalo, la Secretaría de Gobernación, el Centro Nacional de las Artes, el Museo Nacional de Culturas Populares, el Museo Joaquín Sabines, todos en el Distrito Federal; en Ocosingo, Chiapas; en Zihuatanejo, Ciudad Altamirano, Tlapehuala, Chilpancingo y Coyuca de Catalán, Guerrero. Asimismo, en radiodifusoras de Guerrero y del Distrito Federal; en el canal 22 de televisión. Además, el grupo es coorganizador del evento Una Tradición, Tres Generaciones, que se realiza en Tlapehuala, Guerrero, anualmente, desde 1998, en el mes de diciembre. Finalmente, durante 2007 van a grabar temas inéditos de Isaías Salmerón, de Filiberto Salmerón Apolinar y de Rigoberto y J. Guadalupe Salmerón García. Rigo me comentó que está a punto de concluir una obra literaria que narra parte de la vida de Isaías Salmerón, que fue relatada a Rigo por su padre, quien acompañó al genio del violín, desde los diez años de edad. Rigo refiere que los hermanos de Isaías tenían un grupo musical dirigido por Lidio, quien era un maestro para tocar el violín. A la edad de diez años, Isaías se integró al grupo tocando la tamborita y aprendió de Lidio a tocar el violín. Al morir Lidio, Isaías asumió la dirección del grupo, al que posteriormente se incorporó Filiberto, su sobrino. El grupo recorrió toda la región llevando la música a todos los rincones. Isaías vivía para la composición e interpretación musical. Ya fuera montado en burro o caminando, siempre iba tocando el violín y componiendo nuevas piezas. Era muy frecuente que le pidiera a su grupo que se sentaran un rato y se pusieran a ensayar lo que acababa de componer. Sus giras duraban hasta tres meses, puesto que en ellas se conjugaban las dos grandes pasiones en la vida del ilustre violinista: la música y las mujeres, con aquélla libraba una batalla cotidiana para arrancarle sus notas más armónicas y complejas y con éstas entablaba una guerra de abrazos y un tiroteo de besos, de los que salía cada vez más hambriento de caricias y siempre encontraba una tortolita para sus ansias de gavilán. Durante su estancia en Huetamo, Michoacán, conoció al general Lázaro Cárdenas del Río y entabló una relación amistosa que duró muchos años y que posibilitó, además del talento musical incomparable del calentano, que Isaías Salmerón y su grupo se presentaran en el escenario más importante de México: el Palacio de Bellas Artes. Esto ocurrió en 1934. Por respeto a la obra que está por publicar Rigoberto Salmerón, me voy a abstener de contar algunas anécdotas de mi abuelito, pero una vez que el libro se difunda, comentaré para ustedes más información de Don Isaías Salmerón, el genio musical de la Tierra Caliente. Finalmente, y en virtud de que algunos pretenden confundir a los que no saben, quiero reproducir los nombres de las obras que son autoría de Isaías Salmerón, para que nadie se adjudique lo que no le corresponde. 57 Gustos: 1. Me dijiste que tú me querías 2. Amatepec 3. Ayutlaquita 4. El nopiltzin 5. El gustoso 6. Como me sepas amar 7. Las abajeñas 8. El pañuelo 9. El huizache 10. Ya sé que andan diciendo 11. Cuánto sufro en el mundo 12. Derrama mi alma triste 13. ¡Ah qué bonita mujer! 14. El desdichado 15. Tlapehuala lucido 16. Te amé mujer 17. Becerrero 18. El toro rabón 19. No te imaginas mi vida 20. Las penas a mi me matan 21. El mastuerzo 22. Que triste vivo en el mundo 23. La conchita 24. A dónde estará mi chata 25. Era todo mi querer 26. Jovencita idolatrada 27. Cuánto he sufrido 28. La Mariquita 29. El palomo 30. Tengo un amor consentido 31. Quiero que sepas mi vida 32. El caimán 33. Recuerda que me juraste 34. Esperanza 35. Qué bonita jovencita 36. Contemplando tu rostro hechicero 37. Qué bonitas, qué bonitas 38. Linda morena 39. El tecolotito 40. Muchacha dile a tu mama 41. Canastas y más canastas 42. El llanero 43. Amorcito chiquitito 44. Dime morenita mía 45. El primero 46. El soltero 47. Cómo quieres que una luz 48. La garza morena 49. El cisne 50. El hombre casado 51. Vuelvo a la vida 52. El faisán 53. Qué bonitas son las horas 54. Yo quiero que tú me quieras 55. Bella y simpática 56. La nopalera 57. Dame tu piquito 1, Ensalada de los animales grandes (se perdió la música) 16 valses: 1. Hortensia 2. Lucrecia 3. Amé 4. María, Mari 5. Consuelo 6. Carmela 7. Soñándote 8. Esperanza 9. Evangelina 10. Rizos de oro 11. Carmen Nava 12. Ofelia 13. Luz María 14. Rodolfito Mastache 15. Belencita Brugada 16. Delia Magaña 10 marchas: 1. Viva Tlapehuala 2. Bolívar Sierra 3. Benigno Serrano 4. El vacilón de Coyuca 5. Viva Jaime Brugada 6. Arriba Jaime Castrejón 7. Viva Chuche Torres 8. Elena Izquierdo 9. Viva Zirándaro 10. General Lázaro Cárdenas del Río 19 pasos dobles: 1. Sangre artista 2. César Rosemberg 3. Amatepec 4. El vacilón de Tacámbaro 5. Ahí otro toro 6. Muñeca sin alma 7. No sean tan bobos 8. Feliz año 9. Liras sahuayenses 10. Jacobita 11. Filomena 12. La loca 13. Chabela 14. Rodolfito 15. Te felicito Juan Gómez 16. J. Isabel Maldonado 17. Enrique Cervantes 18. Avelino Luciano 19. Guadalupe Navarro 2 fox trots: 1. Amor 2. Fox de Isaías Salmerón 4 danzones: 1. Hace un año (dos arreglos) 2. Danzón sin nombre 3. Danzón sin nombre 4 corridas: 1. Las mañanitas de Guerrero 2. Camino a Santa Rosa 3. Te estoy amando 4. Genaro Vázquez 16 sones: 1. Son de Pedro Pineda 2. La rabia 3. El becerrillo 4. Pablo Madariaga 5. Son de Emilio Isidro 6. Son de Pablo Manrique 7. Son del burro 8. Son del gallo 9. Son de la gallina 10. Son de Tranquilino 11. Son de Asunción Urioste 12. Son de Isaías Salmerón 13. Son de Arturo Borja 14. Son el gusto 15. El medio burro 16. La tortolita 2 oberturas o caprichos: 1. El célebre 2. Una gitana en Tlapehuala 



Por La Molendera (ANONIMA)

​1. NI QUE FUERA GRIPA Dicen que en un pueblo de La Costa iba caminando un frescoleto, moviéndose a todo lo que daba, en medio de la plaza. Al verlo, uno de esos plebes que no faltan, le gritó: - ¡Oye paisano, ¿ya se te quitó lo puto!? El fresco lo volteó a ver, lo revisó de pies a cabeza y le contestó: - ¡Abrón, ni que fuera gripa!

 2. ¡TÚ ESTÁS BUENO PA’ UNA CUMBIA! Cuenta Martín Urieta, el famoso compositor michoacano, que cierto día llegó un fulano a pedirle que le compusiera un corrido, Martín quiso conocer algo de la trayectoria del individuo para ver si compondría o no el corrido y, en su caso, el tono de éste, así que le preguntó: - ¿Has matado alguna persona? El tipo le contestó: - No, a ninguna, ni siquiera sé disparar un arma. - ¿Tienes algún caballo? - No, ni siquiera sé montar. - ¿Has llevado algún “viajecito” al otro lado? - No, nunca he salido del pueblo. - ¿Eres mujeriego, juegas baraja, gallos o te gusta la parranda? - Nada de eso, con trabajos tengo novia y está fiera como la tiznada. Decepcionado, Martín le dijo: - Ira gallo, no te puedo componer el corrido porque no has matado a nadie, no te gustan los caballos, las viejas, las armas, los gallos, el trago, mero nada, ¡tú estás bueno pa’ que te componga una cumbia! 

3. YO, NEUTRAL En cierta ocasión, se pusieron a discutir Flavio Bermúdez, El Caporal y su esposa Cedalia, junto a ellos se encontraba Abraham, hijo de don Jonás Damián y hermano de Cedalia. Repentinamente, la discusión subió de tono y amenazaba con llegar a cosas peores. Ante tal situación, Abraham se acercó a Flavio y le dijo: - ¡Cuñado, si quieres chíngala, yo, pues neutral! 

4. ¡PERO DE GUACHITO! Un día iba caminando don Virgilio Ochoa en frente de la casa de Pepe La Bamba. Mariquita Núñez estaba barriendo la calle, en eso se tropezó don Vique y todo adolorido gritó: - ¡%ipe! Doña Mariquita, indignada le reclamó: - ¡Bueno Virgilio, ¿y esa palabrota?! Don Vique, queriendo disculparse, comentó: - ¡Ay Mariquita, dije %ipe pero de guachito! 5. ¡QUÉ RESIGNADA ESTÁS! Cuentan que había en Zirándaro una muchacha que no se había casado porque decidió dedicarse al cuidado de su padre. Era muy eficiente y cariñosa. Sin embargo, con el paso de los años, el señor se hizo muy achacoso y cada día importunaba a su hija con dolores nuevos y a veces inexistentes. Un día, comentó: - ¡Hija, me siento muy mal, creo que me voy a morir! La muchacha, enfadada, contestó: - ¡Pues ni modo apá, es la ley de la vida, todo el que nace muere! Dios libre la hora, pero algún día se tiene que morir. El padre, triste y malhumorado, que esperaba ser chiqueado y no escuchar las palabras de su descendiente, manifestó: - ¡Qué resignada estás, hija de la chi@#$%ada! 

6. ¡LE PUSIMOS COMO TÚ A LA GUACHA! Dice María de los Ángeles Pineda, mejor conocida como Lelus, que un día llegó al rancho a ver cómo iban las cosas por allá. Cuando descendió de la camioneta, Lelus fue abordada por la mujer del caporal, quien la saludó y empezaron a platicar. En eso estaban cuando se acercó una niña, hija de la señora que platicaba con Lelus. La señora le dijo a la menor: - ¡Ándale guacha, saluda a doña Lelos! Lelus preguntó: - ¿Esta guacha es tuya? - Sí. - ¿Cómo se llama? - Le pusimos Lelos, como tú. - ¡Arí, yo me llamo María de los Ángeles y me dicen Lelus, no Lelos! 

7. ¡AH, NIMO! Un día le preguntaron a una guacha: - ¡Oye tú, ¿es cierto que se murió tu papa?! Y ella contestó: - ¡Ah, nimo! 

8. ¡TE VENGO A PAGAR EL AIGRE! Cierto día, doña Elvira Rivera, famosa, entre otras cosas, por su mal carácter, su forma peculiar de hablar remarcando el sonido de la letra ere y por sus minifaldas, fue muy molesta a cubrir la cuota por el servicio de agua potable a la casa de Salvador Pineda Macedo, que en esa época era el encargado de cobrar dicho servicio. La molestia de doña Elvira se debía a que todos los días se iba el agua y cuando regresaba era un chorrito, además de durar muy poco. En casa de Chava Pineda fue atendida por la esposa de éste, Cele Bermúdez, a quien dijo: - ¡Celeste, te vengo a pagar el aigre, porque de la llave del agua lo único que sale es aigre! 

9. ¡QUISE AGARRAR UCHEPO…! Dicen que Abraham Damián es muy aficionado a las sexoservidoras y está muy pendiente de todas las que llegan a Zirándaro para ser de las primeros en conocer de sus caricias. Un día llegó una suripanta nueva a Las Cagüingas, le apodaban La Tarecua, así que Abrahamcito, ni tardo ni perezoso acudió a conocer a la hetaira. Se acercó a la chica, se tomó unas cervezas con ella y luego, luego le metió mano. Un rato después llegó al billar Pineda y cuando le preguntaron cómo le había ido con las puchachas, refirió: - ¡Pues miren, me le acerqué, le invité unas cervezas y cuando le metí mano abajo creí que iba a agarrar uchepo y encontré elote! 

10. ¡ES COMO QUITARLE UN PERRO…! Resulta muy difícil platicar con Jaime Cornejo Damián Pineda Macedo, mejor conocido como El Catato, porque es tímido cuando está en sus cinco sentidos, pero cuando ya entra en confianza es muy habliche y suelta una que otra palabra dominguera. Uno de esos días se estaba hablando de comprar unos uniformes para el equipo de fútbol de Los Pumas de Zirándaro; en virtud de que no se juntaba el dinero, El Catato le dijo a Enrique Ochoa Macedo: - ¡Pilinque, regálanos los uniformes, tú tienes harto dinero, es como quitarle un perro a un gato! 

11. SE ME CAYÓ UN TEN. Un día de tantos, Alberto Medrano, mejor conocido como Beto Mantecas, el excelente portero de Zirándaro, iba en una camioneta con hartos guaches; venían del campo de fútbol; en eso, Beto empezó a gritarle al chofer: - ¡Párate, párate! El conductor preguntó: - ¿Qué pasó? El Mantecas agregó: - Es que se me cayó un ten. - ¡¿Un qué?! - ¡Un ten! - Y ¿qué es eso? El Mantecas desesperado le enseñó un tenis y comentó: - El otro de éste, un ten. - Pero no se llama ten, sino tenis. Beto, conteniendo una carcajada de burla, expresó: - ¡Áhale, si nomás se me cayó uno, por eso dije ten, si se me hubieran caído los dos, entonces sí serían tenis! 

12. ¡AY UBLE, YA ME CANSÉ!Una noche, don Ublester Damián Bermúdez y otro amigo de Zirándaro fueron a un baile a Paso de Arena; la persona encargada del micrófono enviaba saludos frecuentes a los grandes hombres y amigos de Zirándaro. Al oír lo anterior, don Uble y su amigo se preguntaron qué otras personas de Zirándaro se encontraban en la fiesta; recorrieron la pista y descubrieron a otro zirandarense: Agustín Molina Rivera, quien se acercó a ellos y los saludó efusivamente. Temeroso de que Gute empezara a comportarse como homosexual, don Uble le dijo: - Agustín, ya oíste que nos han estado anunciando por el sonido como los hombres de Zirándaro, así que te voy a pedir que te comportes como todo un hombrecito. Agustín entendió y comentó: - No se preocupen, no tendrán queja de mí; aquí me voy a llamar Maclovio del Valle. Agustín se comportó muy bien durante un buen rato, al cabo del cual se acercó a don Uble y le dijo: - ¡Ay Uble, yo ya me cansé de fingir! A partir de entonces dijo que se llamaba simplemente Covo. 

13. ¡PA’ LOS PELEADOS QUE HACES!A propósito de don Uble, dice éste que un día tenía que llevar un ganado fuera de Zirándaro, con la intención de venderlo, así que le dijo al Comisario: - ¡Dile a Pali, mi mujer, que me mande los tiros, porque me voy a llevar el rifle, para lo que se pudiera ofrecer! Minutos después, el mandadero llegó con tres balas, al verlas, don Uble se enojó y las tiró al suelo. Se marchó a cumplir con la tarea encomendada; al regresar y ver a su esposa, manifestó: - ¡Bueno mujer, ¿por qué me mandaste tres balas nomás?, ¿qué no sabes que llevaba el ganado y pude pelearme en el cerro?! Doña Pali, con su tono de voz pausado, contestó: - Eh Uble, pa’ los peleados que haces. 

14. ¡ESO ES COPA, BONITOS!Armando Pineda, el hijo de Polo el de Los Pozos, iba feliz porque estaba estrenando huaraches. No se cansaba de mirarlos. Caminaba, precisamente de Los Pozos a Zirándaro. Contemplaba su calzado nuevo y reía de orgullo y satisfacción. Iba bien fachoso. Pisaba con mucho cuidado, no quería que los huaraches se le ensuciaran de lodo o de polvo. Más adelante en su camino se encontró con un arroyo, así que ni tardo ni perezoso se descalzó para no mojar los huaraches nuevos, estaba a punto de salir del agua con los huaraches en una mano, cuando se tropezó de fea manera con una piedra; el golpazo le “descopetó” el dedo gordo de uno de los pies y enseguida brotó un sangrado abundante. Al ver esto, Armandito, entre adolorido y aliviado, dirigiéndose a sus huaraches, exclamó: - ¡Eso es copa bonitos, si no me los hubiera quitado el fregadazo que se iban a llevar! 

15. ¡ARÍ TAN CAROS! Una mañana, doña Elvira Rivera fue al mercado a comprar el mandado. De regreso pasó al puesto de su sobrino Natalio Rodríguez, Talo, y le preguntó, con su estilo inconfundible: - ¡Natalio, ¿a cómo das los ajos? Talo contestó: - A veinte centavos tía Elvira. La señora Rivera, al conocer el precio y ver que los ajos estaban chiquitos y arrugados, manifestó: - ¡Arí tan caros, están más grandes los tupos de mis chiches que tus pinches ajos! 

16. ¡ES UN HOMBRE MUY SALUDABLE!Antonia Santana Bermúdez, La Picona, y Javier Pineda Bruno, hijo de El Indio, conversaban animadamente. En eso, pasó junto a ellos el contador Virgilio Bermúdez, hijo de Pepe La Bamba, quien los saludó, como siempre, respetuoso y alegre. Al verlo que se alejaba, La Picona, expresó: - ¡Ese señor me cae muy bien, es muy saludable porque donde quiera que te ve te saluda! 

17. ¡ORA ACABA!Una noche, hace muchos años, Claudio Ortuño, El Ranchero, tenía muchas ganas de ir al baño, pero aún estaba muy lejos de su casa. Al ver que no iba a llegar y debido a la soledad del lugar, decidió defecar ahí mismo. Se encontraba en el portal de La Fama, la tienda de don Eduardo Pineda. El Ranchero se bajó el pantalón y los calzones y empezó a pujar, para entonces ya tenía en las manos las piedras con las que se iba a limpiar. Iniciaba su labor cuando se percató que se abrió la puerta de la casa de don Eduardo y salió éste. Al verlo, el señor Pineda preguntó, con su tono de voz pausado: - Bueno guache, ¿qué estás haciendo? Claudio contestó: - Es que l’amo, me dieron ganas de zurrar y no me pude aguantar, pero ahorita me quito. Don Lalo agregó: - ¡No, pues ya empezaste, ora acaba! 

18. ¡NO SE DICE JOJÓ! El mismo Ranchero, muy aficionado al fútbol, acompañó una vez al equipo de Zirándaro a Huetamo, Michoacán, donde iban a jugar un partido de liga. Al llegar, los jugadores tenían mucha hambre, así que buscaron qué comer, pero sólo encontraron un puesto de hot dogs. La mayoría le entró a los famosos perros calientes. Entonces, El Ranchero le preguntó a Beto Mantecas: - Beto, ¿tú no vas a querer jojó? El Mantecas no se aguantó la risa y burlándose le dijo: - ¡Ah como eres cresta mero, si no se dice jojó, se dice joqueis! 

19. ¡PUES FAUSTA! Una noche en el jardín de Zirándaro, Javier Pineda Bruno le preguntó a Felipe Estrada Damián: - Oye Felipe, ¿tú sabes cómo se llama La Güera Fausta? Felipe contestó: - ¡Cállate, ni modo que no sepa cómo se llama La Güera Fausta! Javier replicó: - Entonces, dímelo. Felipe manifestó: - ¡Espérame, ahorita me acuerdo! Felipe repetía en voz baja: - ¡¿Cómo se llama La Güera Fausta?! Javier, divertido, esperaba, mientras Felipe decía: - ¡No es posible que no me acuerde cómo se llama La Güera Fausta, si es hasta mi vecina! Finalmente, Javier cuestionó: - ¿Qué pasó, no te acordaste cómo se llama La Güera Fausta? - No, pero sí sé. ¿Cómo se llama La Güera Fausta? - ¡Pues Fausta! 

20. ¡ME DA UNOS CIGARROS!Por allá de 1972, Emigdio Núñez García, el famoso Mito, sufría los cambios propios de su edad, puesto que estaba entrando a la adolescencia. Uno de los cambios más visibles era la voz, que a veces le salía todavía aguda y otras grave, ronca. Un día fue a La Fama y al acercarse al mostrador dijo, con voz ronca: - ¡Me da unos cigarros… En ese acto se le puso la voz aguda y agregó: - … y unos cerillos! La dependienta estaba distraída, así que fue a surtir el pedido. Instantes después, le entregó los cigarros a Mito y preguntó: - ¿Dónde está el guache que quería los cerillos? 

REMEMBRANZAS 

​uEstimados paisanos: Reaparezco después de una pequeña ausencia, involuntaria, desde luego, pero las necesidades en la tarecua han estado a la orden del día. Sin embargo, me le escapé un rato a la PGR para compartir con ustedes un poco más de algunas de nuestras cosas. Mi tío Marcelo Pineda, el que tiene la botica en Zirándaro, escribió una especie de anecdotario a partir de 1949, año en el que nació su hijo Orlando. Debido a que me parece interesante este documento, transcribo algunos de los eventos que aparecen aquí, en el trabajo que denominó Memorias de Zirándaro de los Chávez. 1949 abril 25: Se iniciaron los trabajos para la construcción con tabique del Corral de los Toros, por iniciativa de la H. Junta Patriótica, integrada por: Bolívar Gaona (presidente), Pablo Ortuño (vicepresidente), Teobaldo González (secretario), Augusto Jaimes (tesorero) y Marcelo Pineda (subtesorero). Diciembre 31: Siendo Presidente Municipal el señor Alfonso Gaona y Gobernador el general Leyva Mancilla, fue inaugurado el servicio telefónico estatal entre Zirándaro, Coyuca y puntos intermedios. El aparato se instaló en la presidencia municipal. 1950 Abril 30: Arribó a Zirándaro el gobernador Baltazar Leyva Mancilla para inaugurar la brecha Coyuca- Zirándaro, se reunieron dos mil pesos para la construcción de un puente sobre el Río del Oro. Septiembre 20: Quedó constituida la Sociedad de Padres de Familia, de la que fue presidente Geminiano Pineda, secretario Silvestre García y tesorero Marcelo Pineda. Octubre 3: Se comenzó el acarreo de material para iniciar la construcción del puente sobre el Río del Oro. Octubre 29: Arribó al pueblo el candidato único al gobierno del estado, Alejandro Gómez Maganda, quien prometió ayuda para la construcción del puente y la pavimentación de la carretera Zirándaro- Coyuca. Diciembre 3: Se inauguró el servicio telefónico entre Zirándaro y Ciriquicho. 1951 Enero 1°: Tomaron posesión las nuevas autoridades municipales: Geminiano Pineda (presidente), Marcelo Pineda (síndico) y regidores: Albino Macedo, Efraín Ochoa, Daniel Damián, Manuel Pineda y Ramiro Mendoza. 1953 Abril 16: Recibió la presidencia el profesor Teobaldo González por 10 días, en lugar de José Bermúdez. Mayo 21: Llegó el ingeniero Nieto a medir la corriente del Río del Oro en un tiempo que se secó, para complementar los estudios de la presa. Junio 4: Se despidió de Zirándaro el padre Pedro Jaimes (padre Pedrito). Junio 25. Actuó la compañía de teatro de Fausto Morones. Agosto 3: El licenciado Salvador Pineda Pineda fue nombrado magistrado del Tribunal Fiscal por el presidente Adolfo Ruiz Cortines. Agosto 21: Llegaron los ingenieros Pérez Ávalos, Cervantes y Sandoval de la Secretaría de Recursos Hidráulicos para hablar sobre los próximos trabajos de la presa. Diciembre 15: Se hizo la primera raya de peones de la presa por una suma de 10 mil pesos. Diciembre 17: Llegó la planta de luz a Zirándaro. Diciembre 19: El general Lázaro Cárdenas se dirigió al Campo de Aviación y pidió que se construyera  cerca que lo delimitara. 


Afortunadamente, a lo largo de nuestra breve historia han surgido paisanos que han emprendido la grata labor de escribir acerca de todo lo nuestro en este bello Estado de Guerrero. Se han dado grandes músicos, tengo el inmerecido privilegio de descender de uno de ellos, tal vez el más grande, Isaías Salmerón, de quien se han olvidado un tanto a la hora de dar a cada quien lo suyo. Igualmente, enormes escritores han sacudido nuestras emociones con su narrativa sobre los aspectos de nuestra cotidianidad, que a la distancia, en el tiempo y en la lejanía física del terruño, adquiere tonos de magia, de dulce nostalgia y felicidad indescriptible. En tal sentido, esos seres dotados de talento han trascendido su época y circunstancia y ya forman parte del inventario de lo clásico guerrerense, de eso que a todos gusta y hermana; eso que enorgullece e invita a decir ¡yo también soy de Guerrero! Esto que pretendía ser una nota introductoria amenazó en convertirse en divagaciones de aprendiz de escritor, pero afortunadamente corrijo y voy a lo que quería expresar. Nuestros escritores le han rendido homenaje a la belleza de nuestras mujeres, a la lealtad y valentía del hombre guerrerense, a la tierra y sus atractivos, al candente sol y a diversos tópicos que tienen por objeto redescubrirnos y hermanarnos en un abrazo más estrecho, haciéndonos conscientes de nuestras ilustres raíces, de nuestro glorioso pasado y de nuestro promisorio futuro. Muchos temas pues se han abordado y uno de los que no se han tocado es el relativo a los apodos y en Zirándaro es un tema obligado, por su variedad y originalidad. El apodo, en algunos casos, es el signo más distintivo de nuestros coterráneos, a grado tal que muchos ignoramos el nombre y algunos de los que tienen apodo prefieren éste al nombre, caso concreto el de "La Picona", que prefiere mil veces que le digan así y no que le griten ¡Antonia! Predominan aquellos apodos relativos a los animales, así pues, encontramos a El Perro, La Chiva, El Caballo, El Coyote, La Gallina, La Polla, El Pájaro, El Toro y los regionalísimos: Cuinique, Cure, Puneche, Chanano, Cuche, Chulillo, etc. También hay apodos de colores: El Prieto, El Verde, El Colorado y El Guaco. Los elegantes: El Catrín y El Pachuco. El real: La Princesa. Los referentes a algo muy nuestro: El Pilinque, El Pitire, El Huchepo, La Toquere, La Soricua y La Tecata. Los relativos a las protuberancias físicas: La Picona, El Picón, El Buchacón, El Bocón, El Cabezón, El Joronche, El Picos, Los Percherones. Los alusivos a los juguetes: La Muñeca, La Mona y La Barbie. El agringado: Chis Güis. Los más valiosos: El Billete, El Dólar y Güeras. Los originales: La Cuernacha, La Cuquilla, El Quince, El Talín, El Plato, El Marihuano, La Sinfonola. El despectivo: El Indio. Los Insólitos: El Pishire, El Puito, Tajumba, El Cuircho, etc., y, entre otros, el grosero: El Puto. Los mexicanísimos: El Charro y El Mariachi y los complementarios: El Cerillo y El Cigarro. Como puede apreciarse, hay de todo, como en botica y fueron varios los botones de muestra. Reconozco lo limitado de esta obra y agradezco profundamente el apoyo brindado para tal efecto a Roberto Pineda, Lelus, Margarita Aguilar y Albino Macedo. Aclaro que en algunos casos existe más de una versión y, en otros, no se pudo consultar a los que sabían el origen de los apodos. Ofrezco una amplia disculpa a todos aquellos que pudieran sentirse ofendidos al ser mencionados aquí, nunca tuve el propósito de lastimarlos, únicamente pretendí retratarnos un poquito más y aportar algo del conocimiento de nosotros y de lo nuestro. Finalmente, cabe decir que muchos de los apodos han sido la única herencia que algunos padres les dejaron a sus hijos y que muchos de esos apodos se han repetido en otras personas más actuales, pero yo me basé en los originales.

 A
​ Abogado, El (Abelardo Ochoa Sierra). El señor Abelardo Sierra, tío de don Abelardo, fue el autor de este apodo y lo puso porque cuando su sobrino era niño se mostraba muy inteligente y por ello creía que iba a ser abogado. Ajo, El (Humberto Damián Galván). Este apodo se debe a una señora de nombre Manuela, quien le puso de esta forma a don Beto porque debido a su tamaño, chiquito, parecía un ajito. Arresgado, El (Jesús Damián). Dice Chuche que cuando iba a la escuela había un guache más grande que él que siempre le pegaba, hasta que un día se cansó y se tuvo que pelear con su constante agresor. Para sorpresa de todos, Chuche le ganó y uno de los curiosos exclamó, al ver la diferencia de peso y tamaño de los contendientes: ¡Chuche, mero eres un arresgado!  


​Bamba, La (José Bermúdez Bermúdez). Este apodo surgió en virtud de que en Zirándaro había una sexoservidora que le apodaban "La Bamba" y en cierta ocasión a don Pepe le dieron una balazo y cojeaba al caminar, por ello le pusieron "La Bamba". Por cierto, don Pepe es un auténtico personaje de nuestro pueblo, con sus aventuras bien se puede elaborar un libro. Para muestra, he aquí un botón: en cierta ocasión, don Pepe se vistió de mujer, se fue a un baile a la plaza del pueblo y se disfrazó tan bien que se veía muy chula como guacha, por lo que enseguida se le acercó un soldado, quien bailó con "ella" durante todo el baile y al final le propuso intercambiar caricias, lo que "la guacha" aceptó, a cambio de que le pagara cincuenta pesos. El militar no reunía tal cantidad y ofreció su resto, que eran treinta pesos, mismos que fueron aceptados y acto seguido, la pareja salió abrazada del baile para terminar la noche juntos. Don Pepe pidió el pago por adelantado y cuando el miliciano le dio el dinero, lo golpeó con toda su fuerza y se fue corriendo. Don Pepe dice que el verde no lo alcanzó y su tío Rafael Bermúdez decía que el soldado obtuvo una amplia recompensa amorosa por sus treinta pesos. Billete, El (Filemón Ortiz). Este amigo recibió su apodo debido a que cuando estaba guachón y compraba algo siempre pretendía pagar con un billete de cincuenta o cien pesos, que era mucho dinero y generalmente nunca tenían cambio. Así que le debía a medio pueblo y nunca cambiaba su billete. A partir de él muchos se aprendieron el truco para no pagar. El apodo original era El Billete Grande. Bocón, El (Guadalupe Palacios). Este alias se debe a la gran boca de don Lupe. A raíz de sus aventuras por los Estados Unidos, don Lupe prefiere que le llamen Big Mouth. Bolera, La (Manuel Ortiz Ochoa). Dice Manuel que su verdadero apodo era "Bolis", aunque después terminaron diciéndole "La Bolera". Refiere que el sobrenombre surgió en su convivencia diaria con los guaches de don Erasto Pineda, que le pusieron así para burlarse de él por su forma de caminar, según decían, similar a la de Bolívar García de El Coco. Buchacón, El (Arnoldo Pineda Mora). Lo apodaron así por su boca grande, parecida a una buchaca de billar.  


Caballo, El (Laurentino González Damián). Dicen que cuando Laurentino estaba chamaco andaba de novio de una guacha bizca que le disputaba Ubaldo "El Pitahayo" y debido a que nunca pudieron evitar que Laurentino viera a la novia y a que la veía con demasiada frecuencia en la intimidad, le pusieron "El Caballo". Cabezón, El (Salustio y Vicente Torres Martínez y Martín Arturo Núñez García). Evidentemente, este apodo, muy común, por cierto, se debe a las cabezas prominentes (en tamaño) de tales personas y son tan notorias, que más bien parecen yucatecos que guerrerenses. Cachazo, El (Arturo Pineda García). Este singular mote tiene su origen durante el secuestro de que fue objeto don Ubléster Damián Bermúdez, en su período de Presidente Municipal de Zirándaro. Cuando llegaron los delincuentes, con lujo de violencia, se apoderaron del Ayuntamiento y fue entonces cuando se encontraron a Arturo y lo golpearon de manera muy ruda con la cacha de una pistola, abriéndole la cabeza. Calehual, El (Héctor Garduño Pineda). Este es un apodo heredado, ya que un señor, apodado "El Calehual, que laboraba en la compañía Díaz Leal, constructora de la presa de La Calera, fue marido de Melita y papá de Héctor. El origen del apodo se desconoce. Caliche, El (Carlos Santana Bermúdez). Éste, más que apodo es un diminutivo, de Carlos, Caliche. Indiscutiblemente, el buen "Caliche" es todo un personaje de nuestro pueblo, afamado a partir de ser sorprendido in fraganti en sus lides amorosas e inmortalizado en la frase lapidaria: ¡Alto ahí "Caliche", te reconocí en las puras patas!  Camota, La (Rosario Pineda Macedo). Algunos nietos de Chucha Rivera jugaban a ponerse apodos a partir de su nombre y a Chayo le tocó el de Chayota Camota. Capeco, El (Aurelio Damián Gómez). Güello se ganó el mote debido a su corta estatura y a que nació un burro enano en Ciriquicho, al que le pusieron Capeco. Caporal, El (Flavio Bermúdez Núñez). Surgió porque Flavio se hizo cargo desde niño de las vacas de su papá. Decía que no iba a estudiar, que él iba a ser caporal. Carcaje, El (Martín Medrano Arenas). El buen Martín se ganó su apodo por huesudo, igual que esa pieza del pollo. En cierta ocasión, Martín fue a jugar fútbol con un equipo de Zirándaro a Pandacuareo y con el propósito de orinar se alejó del grupo cantando una canción de Juan Gabriel que dice, en versión de Martín, me gusta cómo llevas el rismo o . Catatemba (Salvador Pineda Ochoa). A la usanza española, a Chava le aumentaron el nombre de su lugar de procedencia y se le quedó como apodo. Catato, El (Jaime Cornejo Damián). Este apodo surgió a raíz de que llegó un circo a Zirándaro y uno de los payasos, que era enano, se llamaba o le decían Catato. Debido a la corta estatura de Jaime cuando estaba guache se le apodó así. Este alias se ha prodigado con mucha frecuencia. Actualmente a Jaime se le conoce como Barney, Rotoplast o Rotato, por su color y forma. Jaime ha pasado a la posteridad por sus frases llenas de profunda filosofía, tales como: es como quitarle un perro a un gato o cuándo has visto un rico pobre. Además, a los maridos que los manda la mujer, en Zirándaro hay uno que otro, les dice. ¡mandilados! Uno de los pocos defectos que tiene es que no sabe jugar mímica (si se interesa, amigo lector, saber el por qué, ¡pregúnteme!). Catrín, El (Alberto Huerta). Como una práctica muy común en algunos guaches de Zirándaro, Alberto anduvo encuerado hasta muy grande, pero un día le regalaron una muda de ropa y su mamá le dijo: ¡ven mi hijo, te voy a poner catrín! Y de ahí pa´l real. Cerillo,  El (Porfirio Ibarra Naranjo). Fue debido a que tenía la cabeza güera, por lo que Porfirio recibió el apodo de cerillo. Cigarro, El (Salvador Matías Damián). En este caso, la gran estatura de Chava dio la pauta para apodarlo, aunque por ese tamaño habrá que concluir que es un Benson (¡Todo está dicho!). Coca, La (Filemón Gómez Campos). Cuando Mon estaba guache iba a comer enchiladas al puesto de Barbarita y siempre pedía una coca, por eso se le apodó de esa manera. Cocona, La (Abelardo Muñoz Valencia). Dice Abelardo que su apodo surgió cuando vivía de guache en La Colonia y que se lo pusieron sus abuelitos, ya que tenía una gran facilidad para subirse a los Piríparos y más para bajarse, mesmamente como una cocona. Cocoya, La (Edmundo Macedo Ortuño). Este apodo surgió debido a que cuando "Mundito" estaba chico y apenas empezaba a hablar y quería un refresco, siempre pedía una Cocoya (Coca Cola). Colorado, El (Rutilo). Fue el color de la tez de don Rutilo lo que motivo su alias, pero que conste que no tiene nada que ver con sus tendencias políticas, por cierto ahora muy pasadas de moda. Comodín, El (Albino Macedo Ortuño). Le pusieron así porque donde quiera se acomodaba. Compañero, El (Rafael Ángel Bermúdez Torres). Rafa, como muchos de sus familiares, utiliza mucho la palabra compañero cuando habla, de ahí que se le nombre así, aunque una señora de nuestro pueblo se confundió y le dijo a su nieta: "hija, ahí te busca el amigo". Sin lugar a dudas que Rafa, junto con Enrique Ochoa, son dos de nuestros paisanos que más apodos tienen. Cotorra, La (Jorge Fuentes Pineda). Este apodo es de los que se hacen extensivos a los familiares de La Cotorra original y también existe en otras familias. Se debe a la similitud de la nariz de dichas personas con el pico de esos animales (Las cotorras). Cresta, El (Daniel Díaz Pineda). A este cresta le pusieron "El Cresta" porque cuando habla, de dos palabras que dice, una es cresta. Cuajo, El (René Pineda). Herminio Pineda Torres fue el creador de este apodo, ya que cuando iba a la secundaria le tocó estudiar todo lo relativo a los anfibios y demás animales y al conocer al renacuajo decidió llamarle de esa manera a René y con el tiempo el apodo quedó simplemente en Cuajo. Cuinique, El (José Luis Nava Bermúdez). Este apodo también se repite mucho en la región y, en este caso, se debe a la similitud de Pepino con el animalito de ese nombre, aunque habría que ver quién es más cuinique.  Cuñao, El (Reyes ). El famoso Reyitos se ganó su mote debido a que siempre que saludaba decía ¿qué pasó, cuñao? y además porque en su juego de lotería ganaba si venía el diablo, al que le decía el cuñao. Por cierto, contaba mi papá que en alguna ocasión se encontró a Reyitos, quien presuroso llevaba cargando su mesa, las cartas y un aparato encendido, con rumbo hacia la plaza. Al verlo tan de prisa, mi papá le preguntó: ¿a dónde vas cuñao? A la plaza cuñaíto –dijo el interpelado- ¿A qué?, volvió a preguntar mi padre y Reyitos le contestó: ¡a ver qué vendo, no sé que va a haber en el jardín! Entonces don Froylán le dijo: no cuñao, no vayas, va a haber un mitin. ¿Y qué es eso?, preguntó El Cuñao y le contestaron: pues un alboroto y hasta va a haber balazos. Sin decir más, Reyitos se dio la media vuelta y sólo la estela de humo negro indicaba que por ahí acababa de pasar el popular cuñao. Posteriormente, Reyitos contestaba, cuándo le preguntaban que a dónde iba: voy a pasear el hambre cuñaíto y al regresar de su paseo confesaba: ya la traigo bien paseada. Cuquilla, La (Pedro Ascencio Damián). Dice la gente que cuando Jonás Damián y Pedro Ascencio estaban chicos se iban al ciruelar y que ahí Jonás ocupaba a Pedrito y éste le decía: pérate Jonás, me haces cuquilla. Cure, La (Daniel Damián Bermúdez). Dicen que cuando estaba guache don Daniel tenía el copete parecido a un curero. Otra versión establece que lo apodaron así porque era muy enojón, como si fuera cure. Curro, El (Socorro Olea). Dice Toño que el apodo de su papá más bien es un diminutivo, de Socorrito, Currito. (?).  Cuyo, El (Ángel Duarte). Este alias surgió debido a que Ángel era muy escurridizo y difícil de atrapar, como si fuera un cuyo. 

CH 
​Chaflán, El (Héctor Fernando Núñez García). Había un personaje de una revista con quien el chistoso Nando se parecía muchísimo y que se llamaba El Chaflán, por eso le apodaron de esa manera. Chanano (Servando Pineda Pineda). En este caso, más que de un apodo se trata de un diminutivo de Servando. Chancleta, La (Mario Luis Pineda). Cuando Mario Luis estudiaba la secundaria en Huetamo se aficionó demasiado al alcohol y sus amigos de entonces le decían que tomaba mucho, que si lo seguía haciendo iba a terminar como una chancleta tirada en el suelo. Chanina, La (Rafael Mendoza). Este apodo es obra de don Isaías Damían, hermano de "La Cuquilla", ya que don Rafa, cuando era guache, trabajaba en el barco y, por lo mismo, estaba muy requemado, además de ser pequeño. Así pues, por su color y tamaño le pusieron "La Chanina", igual que las avispas prietas.  Chapa, El (Daniel Damián Bermúdez). Cuando era niño, Daniel estaba muy chaparro y fue por eso que le comenzaron a decir "El Chapa". Che, El (José Manuel Ochoa León). Cuando nació el simpático José Manuel, allá por los años setenta, estaba muy de moda la figura del doctor Ernesto Guevara de la Serna, mejor conocido como El Che Guevara y don Virgilio pensó en ponerle a su hijo, Che, pero su esposa se opuso y finalmente le pusieron José Manuel, aunque don Virgilio siempre le dijo: Che.  Chiquihuite, El (Samuel García). Se le apodó de esa manera porque estaba chaparro como un chiquihuite. Chis güis, El (José Luis Santana Bermúdez). Este es un buen ejemplo de cómo se descomponen los apodos originales en nuestro pueblo. A Pepe le empezaron a decir Zanate, por el color moreno de su piel, luego se lo cambiaron a Chicuaro, de ahí Chiscuaro, posteriormente sólo Chis y al final Chis güis. Chocho, El (Alberto Pineda Sánchez). Le pusieron así por grandote, por chochote. Chulillo, El (Bruno Damián). Fue apodado de esta manera porque cuando era guache y en la época de los pronunciados, se quería esconder en la iglesia, pero no lo dejaban entrar por temor a que fuera acompañado de alguno de los rebeldes, a lo que él les decía que se lo permitieran, que iba "cholillo" (solito). Y desde entonces le dijeron así. Existe otra versión y se dice que su apodo derivó al gran tamaño de su cabeza, igual que el pescado denominado Chulillo. Además, pasó a la posteridad zirandarense por su famosa frase: ¡Viva Zirándaro! cuando se emborrachaba y marchaba como soldado. Chulo, El (Manuel Pineda). Este es un apodo familiar, ya que cuando Manuel era chico y lo mandaban por algo le decían: ¡Ándale chulo! 

D
 Dólar, El (Roberto Huerta). El apodo surgió debido a que Roberto cojea al caminar, sube y baja, igual que la divisa norteamericana cuando fluctúa en el mercado o en la bolsa. Es más conocido por "El Chiquis". E Eregus, El (Silvestre ). Cuando Chive era guache fue de compras a la tienda de los Jiménez, en El Barrio y pidió diez centavos de dulces, pero como no sabía hablar pidió diez centavos de "eregus". 


Fachas (David Pineda Bermúdez). El apodo se debe a que era muy presumido para vestir y arreglarse, era muy fachoso. 


​Gancho, El (José María Mora Pineda). Este sobrenombre nació debido a la gran estatura de Chema, el chico, por supuesto. Gallina, La (Rufino Flores). Resulta que un Día del Niño, las autoridades de la Escuela Primaria "Vicente Riva Palacio" contrataron a un mago para divertir a los estudiantes y, en uno de sus actos, el mago requirió la ayuda de un voluntario; al ver que nadie se animaba, el mago ofreció un refresco y Rufino, ni tardo ni perezoso, aceptó. Fue entonces cuando el mago hizo que Rufino pusiera un huevo y desde ahí se le bautizó como "La Gallina". Aquí lo curioso es que fue por un refresco, siquiera hubiera sido una coronita, ¿o no Rufino? Guaco, El (Ignacio Pineda Campos). Lo apodaron así por que tenía la piel manchada de pinto blanco.  Güeras (Pedro Juárez). Cuenta la historia que Chuchita Juárez encontró dinero enterrado en el rastro. Al parecer, eran doblones (monedas españolas de oro) y, por su color, les decían güeras. Así pues, Pedro, hijo de Chuchita, pasó a ser Pedro Güeras. 


​Huachinango, El (Salvador Ramírez). El apodo surgió, porque don Chava, mejor conocido como "El Mecánico", cantaba constantemente una canción que decía: traigo huachinango, cómprenlo, pulpo fresquecito, el camarón... Por cierto, una frase de don Chava ha sido incorporada al lenguaje zirandarense y se emplea cuando se le pregunta a alguien ¿cómo estás? y se debe contestar: como dijo "El Huachinango, de la puta madre. Huevonada, La (Eduardo Pineda Sierra). Este apodo es obra de Mundo Macedo y surgió debido al hablar pausado de don Eduardo. El mote se actualizó y ya algunos le dicen "La Pereza". ¡Renovarse o morir! En cierta ocasión, "El Ranchero" tenía ganas de defecar y debido a que sabía que no iba a alcanzar a llegar a su casa, decidió hacerlo en el portal de "La Fama", puesto que a esa hora, pasada la medianoche, nadie lo vería. Claudio estaba concentrado en su labor y por ello no se dio cuenta que don Eduardo salió a investigar qué o quién producía los extraños ruidos que escuchó desde el interior de su casa y cuál sería su sorpresa al descubrir a "El Ranchero", éste se apresuró a inventar una disculpa y a levantarse, pero don Eduardo lo detuvo y le dijo con su característica voz: espérate guache, si ya empezaste, ahora acaba. I Indio, El (Froylán Pineda Salmerón). Debido a su fisonomía, eminentemente autóctona y a su lugar de origen, Tlapehuala, Isaías Salmerón fue bautizado como "El Indio". Así pues, el apodo se ha transmitido hasta mis hermanos y yo, obviamente pasando por mi padre. 


Jefa, La (María de Jesús Pineda Rivera). Surgió, porque doña Chucha utilizaba a los distintos borrachos para que realizaran las faenas o mandados de su casa y, a cambio, o bien les pagaba en efectivo o les pagaba con mezcal; así pues, era "La Jefa", además de la ascendencia que tenía sobre todos ellos. Algunos preferían llamarle la patrona, la bigotona o simplemente doña Chucha. Joronche, El (Nicolás Pineda Pineda). Se debe a la forma encorvada de caminar de este señor. Por cierto, ¿se han fijado en la forma de gesticular cuando trae unas copas encima? Joyillo (Aurelio Damián). Cuando Güello era guache le preguntaban si era rico o pobre y él contestaba que no tenía dinero, que estaba joyillo (jodido)  

K
 Kalimán (Alfredo Pineda). Este mote se impuso en sentido despectivo, ya que se ironizó sobre la enjuta fisonomía de Alfredo en comparación con la musculatura del personaje de la revista que lleva su nombre. En ese orden de ideas, existen muchos kalimanes en la región y el país. Kilo (Aurelio Ochoa García). Surgió porque el abuelo de este gallo quería que se llamara Ángel y como no le pusieron así, él le decía Kilo (diminutivo de Ángel) (?).

 L
 Loco, El (José Pineda Mendoza). Dicen que tenía en mente poner la luz o el teléfono de Zirándaro al Cerro del Campo por medio de unos botes e hilo. La gente le dijo que estaba loco y de ahí p’al real


​Mama,La (María Auxilio Dávalos Pineda). Éste, más que un apodo es una forma cariñosa que empleaba "La Güera" Fausta para llamar a su hija María Auxilio, mientras que a su hijo Ramiro le decía "papa". Mariachi, El (Taide Damián Galván). Este apodo surgió debido a la marcada afición de Taide por el canto, sobre todo cuando llevaba unas copas entre pecho y espalda. Marihuano, El (Servando Pineda Bruno). Fue Ángel Rivera el que apodó de esta manera a Servando y lo hizo porque cuando éste era guache le gustaba comerse la tierra y dijo: ¡mira, parece que está marihuano! Matasiete, El (Juan Cabrera). Dice Juan que hace mucho tiempo se encontraba arando, auxiliado por un burro, cuando de repente el animal se "amachó" y ya no se quiso mover de su lugar; ante tal necedad, Juan golpeó fuertemente al burro, pero tan fuerte que lo mató. Alguien que pasaba por ahí y vio todo dijo: ¡con ese golpe hubieras matado a siete! Matón, El (Manuel Aguilar González). Cuentan que en cierta ocasión, alguien "desmatonó" una tabla de ajonjolí, propiedad del licenciado González. Ignacio, caporal del licenciado, supo que don Manuel fue el responsable y por ello se le puso "El Matón". Además de don Manuel, Marcelo, hijo de doña Margarita Alvear, colaboró con el "desmatone". Mezquino, El (Pedro Damián Gómez). Se le puso así por chaparro y chino.  Mona, La (Enriqueta García Reyes). Cuando "La Mona" era bebé, su mamá decía que estaba tan gordita y bonita que parecía mona.Aunque asi le decian a el sr.Angel la mona de el coco. Morro, El (Abelardo Ochoa Macedo). Un señor de apellido Borja, de Guayameo, fue el responsable del apodo, ya que cuando Abelardo nació tenía mucho pelo y el señor Borja le encontró parecido con "El Morrito" de La Poza.  Mudo, El (Daniel Damián). Se le puso así por su forma de hablar, como mudo. Muñeca, La (Maricela Damián). Dicen que una señora llamada Elia, madrina de Maricela, quien por cierto trabajaba con el ingeniero Limón, le decía mi muñequita y así se le quedó. 

N
 Nana, La (Fandila Nava Pérez). Dice Fandila que su nombre real es Juana y que sus hermanos Clelia y Octavio no le podían decir Juana y le llamaban "Nana". Nene, El (Martín Arturo Núñez García). En virtud de ser el último de los Núñez García, Arturo era llamado así, en forma cariñosa, por su mamá. Era "El Nene" de María García. Niño, El (Leonardo Santana Bemúdez). También se le llamó así porque era el más chico de todos los hijos de Leonardo y "Camenchu", hasta que apareció "Pepe Tatana Uyes". Niño Lobo, El (José Antonio Vázquez Pineda). Este apodo se debe a Jaime Bermúdez Núñez y lo impuso por el extraordinario parecido de Pepe con el personaje de una historieta. Posteriormente, en una reunión social, Maricela, esposa de Martín mi hermano, escuchó que le decían Lobo a Pepe y ella, como no lo conocía y, por lo mismo, no le tenía confianza, decidió decirle Señor Lobo. Niño Tite, El (Gabino Fuentes Reyes). El apodo surgió de los plebes del Barrio, casi nada, porque de niño a Gabino le gustaba mamar mucho y constantemente pedía su tite (chiche). Posteriormente, los groseros de Zirándaro (ni hay) inventaron un albur, decían que "El Niño Tite" se había muerto y cuando alguien consternado quería saber mayores detalles sobre el deceso, le decían con mucha seriedad, pero a punto de la risa: "sí, se murió y a "Tite" lo entierran mañana.

 P 
​Pachuco, El (José García Bravo). Le apodaron así por presumido, porque siempre andaba bien vestido, "bien pachuco". Papa, El (Ramiro Dávalos Pineda). Así como doña Fausta llamaba de manera cariñosa mama a su hija María Auxilio, también llamaba papa a Ramiro. Más que apodos, eran formas cariñosas de llamarlos. Percherones, Los (Alejandro, Porfirio, Pancho y Sabás Ibarra Naranjo). El apodo se debe a la gran percha que estos hermanos adquirieron en su estancia por los Estados Unidos. Aquí eran unos carricitos, con excepción de Alejandro, y regresaron como unas verdaderas parotas. Periquita, La (Marco Antonio Matías Damián). El mote surgió por el pelo rizado de Marcos y su parecido con el personaje de la revista del mismo nombre. Perro, El (Edmundo Macedo Rivera). Existen dos versiones. La primera alude a la insistencia de mi tío Mundo para conquistar a mi tía Margarita Margarita y, debido a que seguido la acompañaba, Felisa, hermana de Margarita, se enojaba y decía: "ya se te pegó ese perro". La otra versión establece que se le apodó de esa manera porque comía mucho y estaba gordo como un perro, "El Oso" (perro de doña Chonita). Picona, La (Antonia Santana Bermúdez). Su boca tan notoria obligó a apodarla así. Pichancha, La (Miguel Ángel Pineda Mora). A Mario Luis Pineda se le debe este apodo y se le ocurrió debido a que vio a Miguel desnudo y al observar su pene diminuto le dijo: ¡Ari Miguel, tú no tiene "perico", tienes pichancha (vagina). Pichiche, La (María Macedo Ortuño). Cuando Mariquita apenas hablaba no podía decir pachiche, decía pichiche. Al radicar en el D. F., el apodo se redujo a Pichi. Pilinque, El (Enrique Eugenio Ochoa Macedo). Este apodo también se debe a mi tío Mundo Macedo y se lo puso a Enrique por su color blanco, similar a los ricos pilinques. Mi primo Enrique es, quizá, el que más apodos tiene en Zirándaro y son tantos que no alcanza el espacio para anotarlos todos. Actualmente es Riqui Pan (por su parentesco con don Jonás).  Pitire, El (Alberto Pineda). Dicen que "El Güero Pirio" recogió a don Alberto, que se quedó huérfano, y le puso "El Pitire", por el color de su piel. Pishire, El (Jesús Pineda Ortuño). Este apodo se lo puso el propio Chuche, ya que inventó una película en la que el protagonista era el guache Pishire, que utilizaba un reloj y decía que él era "El Guache Pishire". Dice "La Bolis" que este apodo es de su paternidad y que surgió porque de guache Chuche estaba muy "pishire", es decir, flaco y chaparro. Prieto,El (Rufino ). El fuerte color moreno de Rufino le valió este mote.  Primavera, La (Arturo González Pineda). Don Arturo suele pasar mucho de su tiempo ocupado en el billar, el libre se lo dedica a su familia y trabajo. Debido a su gran afición al dominó, en el que dicen que es muy bueno, y a lo llevado de la gente de Zirándaro, Arturo ha recibido una gran cantidad de apodos por el tamaño de su boca, pero ninguno había "pegado", hasta que en una ocasión, Domingo "El Loco" le dijo: "tírale Primavera" y de ahí se le quedó. Princesa, La (Juan Alberto Ortiz Ochoa). José Bermúdez Núñez fue el autor de este apodo y se lo puso porque decía que Beto se parecía con una perra de Chuy Damián que se llamaba "La Princesa". Puito, El (Ranulfo Gómez). Dicen que los Nava le decían Puito, en lugar de Ranulfito y de ahí se le quedó. Puneche, El (Ángel Rivera Sánchez). Su propia abuela lo bautizó de esta manera, por su hidropesía, misma que lo puso flaco y panzón, como un puneche.  Puto, El (Leonardo Santana). Le apodaron de esa manera ya que se emputaba porque no le servían el chocolate primero a él y, en protesta, se subía a los árboles. 

Q
 Quelite, El (Trinidad Pineda). Dice Trini que este apodo se lo puso el señor Felipe Bruno, primer barquero de Zirándaro y, lo apodó de esa manera, porque se ponía colorado, como los quelites en la época de lluvias, cuando se ponen algunas hojas rojas y la planta se renueva. Quince, El (Garibaldi González Pineda). Cuentan los que saben y, en Zirándaro hay hartos, que cuando se estaba construyendo la presa de La Calera, había un camión que tenía el número quince y que nunca trabajaba, porque estaba descompuesto, así que se hizo el símil con Gari, ya que sus múltiples ocupaciones le impedían trabajar. 


​Re, La (Elvira Rivera Pineda). Debido a su reiterada costumbre de anteponer la sílaba "re" a lo que decía, se le apodó cariñosamente como "La Re", más no por alguna inclinación musical. Se le Recuerda. Retrato, El (Jesús Mendoza). Se le apodó de esta manera, porque se pasaba cantando una canción que decía: "ahí te mando tu pinche retrato, pa’ que nunca te acuerdes de mí..." Rubí, El (Arturo Salmerón Bruno). Debido a que todos sus compañeros de clase tenían apodo y Arturo, no, Filemón Campos esperó la ocasión propicia para ponérselo y ésta se presentó cuando fueron al cine y, durante la proyección de la cinta, apareció una chamaco pequeño y prieto, al que le decían "El Rubicito", así pues, le quedó como anillo al dedo, el apodo a Arturo.

 S 
Sabores (Nabor Damián). Éste, más que un apodo es una descomposición del nombre y, además, en plural. De Nabor, Sabor y, luego, Sabores. Seco, El (José Ortuño). Le apodaron así, por flaco. Soricua, La ( ). También aquí, el color negro de la piel determinó el mote y su comparación con ese platillo de nuestra cocina regional.  Superfiro, El (José ). Este buen deportista se encontraba feliz con sus tenis nuevos de la marca Superfaro, pero como él no podía decirla correctamente, se le quedó como él decía: Superfiro. 

ZIRANDARO

​Zirándaro nuestra cuna, es un pueblo muy bonito, ha dado mujeres bellas y uno que otro famosito. Para no dejar por fuera a ninguna de las guapas,  sólo diré el apellido de los padres de esas guachas. Las Pineda son muy finas, su belleza es total, a mí me tocó una de ellas y ocupa el primer lugar, lo ocupa porque es la mía, no piensen ustedes mal, y a pesar de que es muy mía, no la puedo embarazar. Las Bermúdez, por su parte, encantan con su figura, son mujeres que compiten, con cualquiera en hermosura.  Con las Damián, ni te pongas, son bonitas y graciosas, dicen que amar a una de ellas, es caminar entre rosas. Las García también son, mujeres muy atractivas, alegran el corazón y su belleza cautiva. De las mujeres Ortuño, no se deben olvidar,.  a la hora de evaluar, a lo mejor del terruño. Perdón a todas aquéllas que no pude mencionar, no es por falta de hermosura, no lo deben de pensar, pero es que si continúo, nunca voy a terminar. De los famosos no hablo, esa será otra ocasión, ahora mejor les cuento de una buena reunión. 

VIRGILIO BERMUDEZ

​Cerro el Campo viejo vigía de mi valle, que de tu altura acaricias de mi región las primicias abrazándola del talle, dame la velocidad del viento, de tus riscos y encinares, el que vuela en tus lugares y tiembla en mi pensamiento. Parda sierpe de deaplazas tu cauce entre las montañas, el agua con la que bañas a la llanura sedienta, y al barro que se revienta, al germinar la semilla que sembrada en tus orillas, de rojo sangre te entinta al cosechar las sandías. Nombre hermoso "de las Balsas" que al bajar por la pendiente das en forma permanente, comida y baño a mi gente la de las plantas descalzas quiero en tus linfas viajar, como en un sueño lejano regresar con mis hermanos a mi origen rescatar. Añorado río del Oro el de andar húmedo y tibio, con el que siempre regresas a mi tierra a la quebesas, y a su calor das alivio. Prendiste a mi sentimiento tu recuerdo milenario, imborrable relicario de tu cadaver violento. Nave y campanario añosos de la iglesia que levanta, su vuelo como paloma y que hasta el cielo se asoma, ante la grey que le canta su fe cubierta en rebozos. Aquél gigante Agustino Fray Juan Bautista de Moya, te erigió como una joya para ligar nuestro sino a la armonía que se apoya en Nicolás Tolentino. Vieja plaza de Zirandas del verde de la esperanza, de aquél pasado que alcanza mis juveniles amores, que ahí empezaron su andanza en septiembre trobavores en pos de niñas hermosas, con gracias de mariposas y rostros como de flores. Olor de lluvias primeras "Sánchicua" recien brotada aroma a tierra mojada yuntas que de madrugada, trazan rayas paralelas trabajan en las parcelas los que son hombres deveras. Del barbecho acariciado abierto en vientre feliz, ha de brotar el maíz, que en el han depositado para alimento sagrado, de gente de mi país que siempre lo ha cultivado. Rico Jagüey del saber primaria Riva Palacio, que ocupas en nuestro espacio la parte de los cimientos primeros conocimientos que en ti pudimos saber. Maestros siempre tuviste que los son de vocación, del huache en el corazón donde la bondad pusiste, de este modo nos abriste el gran globo del saber a gente de tu rincón, que el mundo fue a recorrer en conformada legión de enteros profesionales, salidos de tus eriales para dar su aportación. De hombres recios y valientes los recuerdos en cascada, me llevan a las charreadas de estilo Tierra Caliente donde piales y manganas se brindan a las pestañas de tus mujeres sonrientes. Cuando bajas del "tablado" morena hermosa de "huanancha" al viento tus faldas anchas, bailándole un zapateado al toro apretalado la reata estira en un brete al que ha ed entrar su jinete. Cuando era niño sabía que la fecha se acercaba, cuando agosto veraneaba y allá por "La Rosalía" la recogida llegaba, el ánimo se aprestaba con montura y cueras nuevas, reata y sonoras espuelas a dar la mano en la arreada. De mi memoria recojo imágenes que ya van, al llano en día de San Juan todas vestidas de rojo mis labios de atole mojo, con su pinole y ciruela un viento que sopla en rachas, y la imaginación que vuela a los brincos de la reata en la que saltan las huachas. Fiel testimonio de alteza del pasado impresionante, yácatas que el caminante le recuerda la grandeza del tarasco que alcanzara, un orizonte sin fin lo mismo en San Agustín si a Pandacuareo llegara, a Catatemba asomara, Mexiquito contemplara, oculta entre la maleza Ciudad que en silencio llora, olvido, saquéo y tristeza contrastes de ayer y ahora. Al tiempo que ha de llegar quiero verme desfilando, por el barrio caminando hasta mi último lugar del caserío final, por el río hasta El Recodo, donde queda tu panteón en el alto farallón, tributo muy a mi modo donde se van las estrellas, a darle a mi corazón contacto eterno con ellas. 

EL POBRE Y EL RICO

 De Ramós Sánchez

​Ya me salí dedicado nomás a andar la misión ya no tengo apelación la suerte bien me ha golpeado. De verme tan arrancado ya no hayo lucha que hacer; ya no tengo que vender ni cosa que valga nada. Que suerte tan desgraciada ha sido esta para mi, ¡Ciclón! para que nací en tan crecido conflicto? como ven pobrecito ninguno me quiere hablar todos han de figurar que algo les quedré pedir. Que he de hacer, he de sufrir, esa mi suerte será. Mal ajo pa´la pobreza, si yo lograra la empresa por las lágrimas que lloro, he de hayarme rico tesoro, entonces yo fuera Don; yo portara pantalón, fuera hombre bien parecido, de todos fuera querido, y todos me dieran el lado. Si el rico se va a pasear, yo lo tengo experimentado; luego que lo ven llegar, lo reciben con agrado; le hacen un placer honrado. Con un semblante contento, el casero anda violentao a darle el mejor asiento. De esto nada le molesta, le da la mejor contesta, para salirle al mecate le manda hacer chocolate y se lo dan a beber, la cocinera al metate, la despachan a moler. Para darle de comer no hallan que guisado hacer de lo mejor que se encuentra, la casera anda violenta, de la casa a la cocina, mata la mejor gallina. Esto no es peor galardón; yo lo digo en conclusión, según mi sentido alcanza, como le ven pantalón, lo ponen con tanta panza, al ver la gran diferencia. Esta es la suerte del pobre, para que mejor me entiendan, si va a buscar de almozar, no halla ni quien le venda, ni tan siquiera cuartilla, le dicen que no hay tortillas, ni un grano de nixtamal, que se acabó hasta la cal, que no, ni pa´que se aguarde, y antes de que se le haga tarde, lo corren por donde vino, y el pobre agarra el camino, sufriendo con disimulo, las tripas se le hacen nudo, y de hambre trastabillea, y como el hambre es tan fea, no lo deja ed afligir. Llega la hora de dormir no halla donde hacer posada, si acaso hechó la tanteada, se le hace desconocido, y a veces ni aprecio le hacen, no hay ni quien le diga pase, lo ven y se están sonriendo y el pobre se va saliendo, muriendo con gran prudencia, y ahí se quedan diciendo: ¿Quién será ese sinverguenza? ¿Qué burra lo pariría, que duerme en una cuchilla, como cualquier animal? ¡Qué suerte tan desigual! ¡con usta razón me quejo! vale más ser animal y no ser pobre y $%#@$EJO 

DESPEDIDA DE UN MILITAR ASCENDIDO O DECIMAS DE LOS BORRACHOS DE ZIRANDARO.

 (En la Primer década del Siglo XX) Por: Ramón Sánchez Alias "El Cuate"

No quisiera despedirme porque me causa dolor pero hoy que pretendo irme, ¡Adios...LA PLANA MAYOR! Siempre voy a hacer valor de separame de aquí pero se acuerdan de mi todotos los parranderos. Adios...adios compañeros, de toditos me despido ya me voy muy afligido porque me voy y los dejo; pero a todos por parejo mis recuerdos dejaré. Aquí los mencionaré, no he de dejar a ninguno a todos de uno por uno aquí los voy a nombrar, yo me voy a desertar del batallón de Don Baco y no digan que me saco por falta de voluntad, porque cosa me separo porque aquí no tengo amparo y me hace falta moneda, pero a Don Chema Pineda voy a dejar de reemplazo, sabe manejar el vaso y es muy capáz para todo, porque alza muy bien el codo que ni se moja los labios, es un hombre de los sabios por eso me valgo de él, y dejo de coronel a uno de mis oficiales, Don Isidoro González que es un hombre de metal, le mete bien al mezcal y también al aguardiente, y queda bastante gente que puede desempeñar pués bien se puede tomar de las tiendas todo el vino, les dejo al Amo Antonio que es un hombre de provecho porque no se tienta el pecho para empinarse una copa así son los de mi tropa todos bien disciplinados a toditos mis soldados les he dado ese ejercicio todos prestan su servicio como buenos para ello también Don Mariano Bello es hombre que puede algo por eso de ellos me valgo y los dejo en mi lugar yo ya quiero descansar de esta vida desastrosa adios Leonardo Mendoza que tomas también sintiendo tu te quedas de sargento pero nomás no le ananches, adios Don Rodolfo Sánchez, que es el mero principal pues adios mi general, ya de ustedes me deserto mucho les encargo a Alberto y a Luciano Guerrero como de primera banda bien les gusta la parranda pero tienen buen estilo, adios amigo Rutilo te dejo de Mariscal porque te gusta el mezcal y tienes muy buen gaznate, adios Epitacio Arzate un amigo distinguido también bastante atendido de toda la sociedad, te dejo de autoridad a que cumplas con las leyes, adios...adios Manuel Reyes jefe de los artilleros, te dejo de compañero los de tu mismo destino, allí te dejo a Chimino que es un hombre de pelea también a Santiago Olea para que cargue el cañón y queda Don Juan Tacón para tu mozo de estribo, también queda Claudio Olivo para aumento de tu fuerza y si hay alguna dispersa dale cuenta al capitán, que es Don Ignacio Román, él te ha de prestar auxilio se pasa con Don Basilio y no ha de gastar disimulo, adios Zeferino el Chulo compañero del oficio, has prestado tu servicio que de tomar tienes callo, adios, amigo caballo, un soldado de primera, pues te llevas la bandera porque eres más mal bebido de toditos los muchachos, adios...adios los borrachos, de aquí del pueblo y del rancho, adios Don Felipe El Gancho, un militar afamado, porque toma rescado, sin conciencia ni temor, tiene bastante rigor y bueno para la bala, adios Don Jesús Zavala, no deje, pués de beber, y se queda en el poder de jefe de infantería, porque es de sabiduría a pesar ed ser tan sonzo, adios señor Don Alfonso, ya me voy para otra parte, usted lleva el estandarte, según lo cuenta la história, poruq para usted no hay gloria como el empinarse el frasco hasta ponerse bien guazco, como tiene acostumbrado, tanbién lo tengo nombrado para ministro de guerra, yo me voy para otra tierra, me voy por allá a hacer roncha, le dejó allí a Reyes Concha, que también no guarda dieta, Y a Ricardo Chavarrieta, por si se revuelve el agua, También a Jesús Pisagua para mozo de asistencia porque bebe sin conciencia y le ha de ir a la mano adios amigo Mariano de ustedes voy a ausentarme tu te quedas de gendarme como primer militar y no dejes de tomar siendo vino cualquier cosa, adios Framencio Mendoza, te dejo de subteniente porque eres inteligente para llenar y vaciar, por eso voy a dejar puros hombres de valor, para cuidar el honor y no quedan en defecto, voy a dejar de prefecto a Don Antonio Garduño, porque pertenece al cuño y no se me ha de negar tiene muy buen paladar para tomar lo que sea porque nada saborea y sobre el rastro se queda, también Don José Pineda, es un soldado de cuenta porque con él tienen venta en las tiendas donde hay vino y sabe bien el destino, no digan que es principiante pués ha sido comandante del ejército de Baco, no porque lo miren flaco, crean que no ha de dar servicio, ha tenido grande vicio, desde que yo lo conozco, adios...Zeferino el Mosco, te dejo recomendado, porque eres aficionado, al oficio de beber, y ya empiezas a poder; prestas algo de esperanza, porque también se te alcanza, el no beber en cedazo, siempre lo tomas en vaso, tienes algo de viveza, procura tener destreza, para que luego te enganches; adios Don Nicolás Sánchez, hombre de mucho talento, allí dejo el armamento para que arme a su gente dejo bastante aguardiente los mismo también mezcal, y queda azúcar y sal, para que hagan la botana, no dejen perder semana, denle duro y macizo, porque ya ven que es preciso, el cumplir con la ordenanza, me voy con esa confianza, que todos han de formar, que ninguno ha de faltar, para que pasen revista, por eso dejo la lista, de todos los personajes a todos les dejo trajes, rigurosos uniformes, con el cargo que les dejo, porque ahora si me alejo, ya me voy a separar, también les voy a encargar, que respeten al mayor, al señor Don Nicanor, que es de las confianzas mías, adios...adios Nestor Díaz, a ti te dejo la aduana, porque deveras iguana, eres digno del empleo porque según ya tanteo, ya te volviste alambique te voy a dejar a Enrique, para que sea tu escribiente, y sepan el aguardiente, que se consume en el mes, y también para que des, el sueldo a los empleados, aquí los tengo apuntados, te encargo que no los borres, adios..Aguilat y Torres, un amigo de mi aprecio muy impertinente y necio, y sobre todo borracho, voy a darle su despacho, el título de teniente, también del más imprudente, de todo el globo terrestre, adios señor Don Silvestre, ¿Porqué se había dispersado? ¡si no quiere ser soldado porqué no sacó resguardo? adios Don Jesús El Pardo, nocturno para el trabajo, desde el principio hasta el fin, lo dejo austed de clarín, empiece a hacer escoleta, y le dejo su boleta, como muy buen ciudadano, sea tarde, o sea temprano, ha de formar otros tantos, ya me voy Don José Campos, compadrito de mi agrado, a usted lo tengo nombrado, general de división, porque es de resolución, y porque puede deveras, se gana las charreteras, con todos los de su tropa, porque le mete a la copa, siquiera cada ocho días, le encargo a Pedro Matías, pertenece a la cuadrilla, también al Toro Pasilla, para su soldado razo, y a Don Higinio Suazo, para jefe de acordada, persona recomendada, que no se queda silencio, adios Don Lorenzo Ascencio, Gobernador del Estado, pués tenga mucho cuidado, con las leyes expedidas, que no acorten las medidas, donde venden el mezcal, porque así les va remal, a todos los oficiales, y también a los rurales, del Recodo y del Guanumo, porque son los del consumo, de bebidas embriagantes, también son representantes, de Baco que nuestro dios, me estaban faltando dos; ahora si ya mero acabo, adios Don Dámaso Bravo, me iba quedando mejor, lo dejo a usted de tambor, para que toque la caja, porque está diestro y encaja, al mezcal y al refino, se pasa bién tranquilino, cumpliendo con sus deberes, y voy a dejar de alferés a Don Gregorio García, porque ese día con día, quisiera volverse pato, para no sercarse un rato, solo pasarse en el agua, adios maestro de la fragua, que es Don Severo,el herrero, adios Nicolás Romero, el guerrillero valiente, pues tenga lista su gente, para que hagan ejercicio, y presten bien su servicio, como buenos mexicanos, para vencer los tiranos, que no les gusta tomar; también les voy a encargar que no dejen de beber, porque no hay otro palcer como las fiestas de Baco, por eso digo con taco, y de todo corazón, ¡Viva la prostitución que es la que nos da la vida y ahora si por despedida a todos les digo adios...‎

ESCRITORES 2

EL PUEBLO CONSENTIDO DE TIERRA CALIENTE

Bienvenidos a Zirandaro.com